
No había tenido tiempo, perdòn, pero ahora estoy aquì, Continuemos entonces...
GOETIA.
Capítulo UNO.
Camino en silencio, no me gusta el sonido que producen las gastadas suelas de mis zapatos en el asfalto. A mis espaldas me persigue mi sombra marcada en la frìa luz de la luna, yo voy hacia ella, la luna, como me gustaría poder verla como los amantes, hermosa y llamativa, pero no, no sé que le encuentran de bello a una enorme roca que gira al rededor de la tierra.
Me dirijo a una cita. No sé a quien se le fué a ocurrir que nos deberíamos ver a las cuatro cuarenta y tres de la madrugada en una esquina del barrio centrico. No hay nada mas solitario. Camino con paso tranquilo, ya estoy cerca, solo tengo que dar la vuelta. Giro, no hay nadie. Miro mi reloj y me doy cuenta de que faltan dos minutos, que ridiculez, dos minutos, con este frío es absurdo.
Ya son las cuatro cuarenta y dos, debería estar alguien más aquí, no sé por qué me hizo sentirme obligado a llegar a tiempo, oígo algo, como una gota caér, si es eso, hay gotas callendo, y entonces de ese líquido que caía surge alguien.
